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Cuando la lotería trae mala suerte...

Si le preguntamos a cualquiera que haría si le tocara el Gordo de Navidad o cualquier otro premio, seguro que nos hablaría de celebraciones, proyectos, futuro… Todo enmarcado en un ambiente de festividad y con una mirada de ilusión en los ojos. 

En la mayoría de estos casos la vida de las personas cambia a mejor, pero todos hemos oído alguna “leyenda urbana” sobre premiados arruinados, familias enfrentadas o matrimonios rotos por “culpa” de un premio de Lotería. ¿Qué hay de cierto en ello?

El periódico ABC, en su versión online del día 29 de octubre ha dedicado un artículo casos conocidos de “mala suerte” entre afortunados. Una cruel paradoja.El primer caso que nos relata data del 23 de diciembre de 1949 y explica el caso de un señor malagueño que días antes del sorteo soñó con un número, el 55.666:

“Fue a la Asociación Benéfica del Cuerpo de Correos, que supuestamente había adquirido íntegramente el número. Allí se le informó de que su viaje había sido en balde: «Los billetes de las cinco series adquiridas por el presidente de dicha asociación habían sido enviados, en participaciones de 5 y 10 pesetas, a varias estafetas de las localidades de Toro y Benavente (Zamora), Alagón (Zaragoza) y Dos Caminos (Bilbao)». «Hace dos días se presentó en las oficinas un señor solicitando con insistencia alguna participación del 55.666. Contó que había venido expresamente desde Málaga para adquirirlo, porque tenía la corazonada de que resultaría premiado con el Gordo. No logró su propósito, puesto que dicho número había sido ya remitido a las localidades mencionadas», añadía la noticia.A pesar de la incredulidad de todos los que allí escucharon su predicción, el «orondo, satisfecho y pesado» número salió premiado con 15.000.000 de pesetas. Un Gordo que fue comprado en Madrid, pero que no favoreció a ningún madrileño, ni tampoco a nuestro malagueño soñador... que ni tan siquiera se hizo con el reintegro.”

 
El siguiente caso es mucho más reciente, del Sorteo del Niño 2015:

 
“Otro caso también sorprendente se produjo en la Lotería del Niño de 2015. Las cámaras de televisión y los periodistas se agolpaban aquel 6 de enero a las puertas de la administración número 4 de Leganés, donde se había vendido el primer premio. Salvo este periódico, no se dieron cuenta de que un poco más allá se encontraba José, protagonista de esta triste historia. Allí estaba él, solo y cabizbajo hasta que uno de los loteros se apartó de la algarabía general y se dirigió hacia su amigo, un pintor que llevaba veinte años comprándole el «décimo de los vecinos», como le llamaban los clientes habituales. Ese fue la primera vez que no pudo. «He tenido una semana infernal con turnos de noche en el curro, saliendo muy cansado a las siete de la mañana, pensando todos los días que tenía que ir a por el número», explicó a ABC.Durante la semana anterior al sorteo, José se repetía cada mañana lo mismo: «Mañana me pasó». «Justo la noche del 5 de enero se me acabó el contrato y me quedé en paro. Terminé mi último turno por la mañana, como siempre, y no tenía el cuerpo como para esperar dos horas a que Gustavo (el lotero) abriera. Así que me fui a dormir, pensando de nuevo que por la tarde lo pillaba. Sin embargo, esta vez no lo hice, por primera vez en todo este tiempo. Muchos de mis amigos sí lo compraron, claro, pero yo no. Me joroba mucho, porque me hacía mucha falta», lamentaba, antes de perderse entre la multitud pletórica, camino de casa... sin que nadie se fijara en él.”

 

El primer consejo que cualquier asesor nos dará a la hora de gestionar un premio es que lo hagamos con la mente fría. Los casos de personas que aun habiendo recibido un gran premio acaban arruinadas por no saber administrarlo son más frecuentes de lo que pensamos. ABC en el mismo artículo nos habla de tres  “desafortunados” ganadores de premios cuya vida cambió y no precisamente a bien:

“Entre los grandes premiados también encontramos historias de desdicha. Que se lo pregunten a William «Bud» Post: «Todo el mundo sueña con ganar la lotería, pero nadie imagina las pesadillas que conlleva», afirmó en 1993 este estadounidense, cinco años después de haber ganado 16,2 millones de dólares en un sorteo de Pensilvania. ¿El motivo? Su hermano llegó a contratar a un sicario para matarle a él y a su esposa, con el objetivo de quedarse con el dinero en herencia. No lo logró y terminó en la cárcel, pero la sucesión de desdichas continuó después para Post: despilfarros, deudas y hasta seis matrimonios fallidos. Se vio tan desesperado que, incluso, llegó a disparar a un hombre que le exigió la devolución del dinero que le debía. Y eso que no había tenido una vida fácil: huérfano de madre desde los 8 años, su padre le envió a un orfanato y pasó por un rosario de trabajos de poca monta durante su juventud. Y cuando la suerte le llegó, no supo aprovecharla.Post, por lo menos, conservó la vida. Abraham Shakespeare, no. Este delincuente juvenil que llegó a pasar un par de veces por la cárcel por faltas menores ganó la friolera de 30 millones de dólares en la lotería de Florida. Sus vecinos aseguraban que, en el fondo, era un chico de buen corazón. Tanto es así que muchos quisieron aprovecharse de él cuando ganó el premio. Una de ellas fue Dorice Moore, que acabó engatusándolo para que le financiara la supuesta escritura de un libro sobre sus desdichas. Finalmente lo mató y quemó su cuerpo en el jardín de su casa. Durante el juicio, definieron a la mujer de «fría y calculadora».Callie Rogers es otro de los casos. Tras hacerse rica en Inglaterra por ganar la lotería con sólo 16 años, su exceso de juventud le jugó una mala pasada. Malgastó 1,6 millones de libras en fiestas, drogas y lujosos viajes. Diez años después de obtener el premio había despilfarrado prácticamente toda la suma. Tras confesar que durante esa etapa ni siquiera había sido feliz, ahora se esfuerza por tener una vida normal, alejada de los excesos de aquella época. «Fue demasiado dinero para alguien tan joven. Aunque pienses que tu vida no va a cambiar, lo hace, y normalmente no para mejor. Aquello estuvo a punto de destruirme. Afortunadamente, ahora soy más fuerte».

 
Con estos casos parece corroborado aquello de que el dinero no da la felicidad, pero no por eso dejaremos de seguir soñando en que la suerte nos acompañe…

 

FUENTE:

http://www.abc.es/loteria-de-navidad/abci-loteria-navidad-crimenes-y-otras-desdichas-cara-oculta-loteria-201710290238_noticia.html#ns_campaign=rrss-inducido&ns_mchannel=abc-es&ns_source=fb&ns_linkname=noticia.foto&ns_fee=0

 

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