Las cuotas de los socios no siempre son suficientes para pagar equipaciones, desplazamientos, material, actividades, alquileres, celebraciones o nuevos proyectos. Por eso, muchas entidades combinan varias fuentes de ingresos a lo largo del año.
No existe una fórmula válida para todas. Algunas alternativas proporcionan ingresos recurrentes; otras funcionan mejor para financiar un proyecto concreto. También hay opciones que requieren una gran movilización de voluntarios y otras que pueden ponerse en marcha con una estructura más sencilla.
Estas son diez formas de conseguir recursos para tu entidad, acompañadas de ejemplos y herramientas que pueden ayudarte a valorar cuál encaja mejor con vuestra organización.
Las cuotas son una de las fuentes de ingresos más estables para cualquier entidad. Permiten prever una parte del presupuesto anual y repartir el esfuerzo económico entre todas las personas asociadas.
Pueden establecerse diferentes modalidades:
Cuota anual ordinaria.
Cuota familiar.
Cuota reducida para estudiantes o personas jubiladas.
Cuota de apoyo para simpatizantes.
Aportaciones extraordinarias para proyectos concretos.
Por ejemplo, una asociación con 150 socios y una cuota anual de 30 euros obtiene 4.500 euros antes de iniciar otras actividades de captación.
También puede ofrecerse una modalidad de socio colaborador para aquellas personas que desean apoyar la entidad, aunque no participen habitualmente en sus actividades.
La clave es explicar con transparencia a qué se destina el dinero y comunicar periódicamente los resultados obtenidos.
Las empresas locales pueden estar interesadas en apoyar proyectos deportivos, culturales, sociales o educativos de su entorno.
La colaboración puede consistir en:
Una aportación económica.
Material o equipamiento.
Cesión de un espacio.
Servicios profesionales.
Transporte.
Alimentos o productos para un evento.
Impresión de carteles o camisetas.
A cambio, la entidad puede ofrecer visibilidad en equipaciones, redes sociales, cartelería, eventos, publicaciones o comunicaciones dirigidas a sus socios.
Por ejemplo, un club deportivo puede crear tres niveles de patrocinio:
Colaborador: 250 euros.
Patrocinador: 500 euros.
Patrocinador principal: 1.500 euros.
Cada nivel debería incluir contraprestaciones claramente definidas.
Conviene preparar un dossier breve que explique quiénes sois, qué actividades realizáis, a cuántas personas llegáis, qué proyecto queréis financiar y qué visibilidad recibirá la empresa.
Cuando la colaboración se articule como patrocinio, donación o convenio de colaboración empresarial, es recomendable consultar con la gestoría de la entidad cuál es la fórmula contractual y fiscal adecuada.
Ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, ministerios y otros organismos publican regularmente subvenciones dirigidas a asociaciones y entidades.
Pueden financiar proyectos relacionados con:
Deporte.
Cultura.
Educación.
Juventud.
Igualdad.
Cooperación.
Inclusión social.
Medio ambiente.
Participación ciudadana.
Fiestas y actividades tradicionales.
El principal buscador público es la Base de Datos Nacional de Subvenciones, aunque también conviene revisar las sedes electrónicas del ayuntamiento, la diputación y la comunidad autónoma correspondiente.
Antes de presentar una solicitud, hay que comprobar:
Quién puede ser beneficiario.
Qué gastos son subvencionables.
Qué documentación se exige.
Cuándo debe ejecutarse el proyecto.
Cómo deberá justificarse el gasto.
Si es necesario adelantar el dinero antes de recibir la ayuda.
Por ejemplo, una asociación cultural puede solicitar una ayuda para organizar un festival, pero tendrá que conservar facturas, justificantes de pago, fotografías y materiales de difusión.
Las subvenciones pueden ser importantes, pero no deberían ser la única fuente de ingresos, ya que su concesión no está garantizada.
Los eventos permiten recaudar fondos y, al mismo tiempo, dar visibilidad a la entidad.
Algunas posibilidades son:
Comidas populares.
Conciertos.
Caminatas solidarias.
Torneos deportivos.
Festivales.
Mercadillos.
Exhibiciones.
Galas benéficas.
Jornadas familiares.
Fiestas temáticas.
Los ingresos pueden proceder de las entradas, inscripciones, consumiciones, patrocinios o venta de productos.
Por ejemplo, una caminata con 300 participantes y una inscripción de 8 euros genera 2.400 euros brutos. A esa cantidad habrá que restar seguros, permisos, material, personal sanitario, avituallamiento y otros costes.
Antes de organizar un evento conviene preparar un presupuesto conservador y calcular el número mínimo de asistentes necesario para cubrir los gastos.
También deben comprobarse los permisos municipales, seguros y requisitos de seguridad, especialmente cuando se utilice el espacio público, se sirvan alimentos o se organicen actividades deportivas.
El crowdfunding permite obtener pequeñas aportaciones de muchas personas para hacer realidad un proyecto específico.
Suele funcionar mejor cuando la entidad presenta:
Un objetivo concreto.
Una cantidad económica bien justificada.
Un plazo limitado.
Una historia fácil de comprender.
Fotografías o vídeos.
Un plan de comunicación.
Recompensas o formas de agradecimiento.
Por ejemplo:
Necesitamos 6.000 euros para adaptar nuestro local y hacerlo accesible.
Es un planteamiento más convincente que pedir ayuda de manera genérica para los gastos de la entidad.
La plataforma adecuada dependerá del tipo de proyecto:
Goteo está orientada especialmente a iniciativas sociales, comunitarias y de innovación abierta.
Migranodearena se centra en crowdfunding social y solidario.
Verkami está especializada en proyectos culturales, creativos y comunitarios.
Publicar el proyecto en una plataforma no garantiza que las aportaciones lleguen automáticamente. La mayor parte del esfuerzo consiste en movilizar primero a socios, familiares, colaboradores y seguidores.
Una buena campaña debe prepararse antes de publicarse y contar con contenidos para comunicarla durante varias semanas.
Las pequeñas aportaciones recurrentes pueden convertirse en una fuente de ingresos estable.
Una plataforma conocida es Teaming, que permite que cada persona colabore con una causa mediante una aportación de un euro al mes.
El importe individual es pequeño, pero el resultado puede ser significativo cuando se reúne una comunidad amplia:
100 personas colaboradoras: 100 euros al mes.
300 personas colaboradoras: 300 euros al mes.
500 personas colaboradoras: 500 euros al mes.
Este sistema puede funcionar especialmente bien para:
Protectoras de animales.
Entidades sociales.
Proyectos de investigación.
Asociaciones de pacientes.
Iniciativas solidarias con gastos recurrentes.
La principal dificultad es mantener activa la comunicación. Los colaboradores deben conocer periódicamente qué se ha conseguido con sus aportaciones.
La entidad también puede crear su propio programa de donaciones periódicas mediante domiciliación bancaria, siempre que disponga de los procedimientos administrativos y de protección de datos adecuados.
Antes de anunciar ventajas fiscales por donar, debe comprobarse si la entidad reúne los requisitos establecidos por la normativa de mecenazgo. No todas las asociaciones pueden emitir certificados con derecho a dedcción fiscal.
La venta de productos puede generar ingresos y reforzar el sentimiento de pertenencia.
Entre los artículos más habituales se encuentran:
Camisetas.
Sudaderas.
Bolsas.
Pulseras.
Tazas.
Calendarios.
Bufandas.
Botellas reutilizables.
Productos elaborados por los socios.
Artículos vinculados a una fiesta o tradición local.
Por ejemplo, un club puede vender una camiseta a 15 euros con un coste de producción de 8 euros. Si vende 200 unidades, obtiene un margen bruto de 1.400 euros.
Para reducir riesgos, puede utilizarse un sistema de reserva previa: primero se recogen los pedidos y después se encarga la producción. Así se evita acumular productos que quizá no se vendan.
Antes de fijar el precio es necesario sumar todos los costes: diseño, producción, transporte, embalaje, comisiones de pago e impuestos que puedan corresponder.
El producto debe tener utilidad o un valor emocional claro. Poner únicamente el logo de la entidad no siempre es suficiente para despertar interés.
Las participaciones de Lotería de Navidad son una fórmula conocida por el público y utilizada tradicionalmente por clubes, asociaciones, peñas, comisiones de fiestas y otras entidades.
Su funcionamiento es sencillo: la participación incluye una cantidad jugada y un donativo destinado a la organización.
Por ejemplo, una participación con un precio total de 5 euros puede jugar 4 euros y destinar 1 euro a la entidad. En este supuesto:
500 participaciones distribuidas aportan 500 euros.
1.000 participaciones aportan 1.000 euros.
2.500 participaciones aportan 2.500 euros.
Una de sus ventajas es que socios y simpatizantes comprenden inmediatamente el funcionamiento y pueden compartir el mismo número como parte de una comunidad.
En Loteries Rosa de Ponent hemos creado un Programa de Captación de Fondos para Entidades con condiciones pensadas para facilitar la organización:
La entidad no tiene que adelantar dinero.
No se exige un pedido mínimo.
Diseñamos las participaciones con el logo y los datos de la organización.
La entidad revisa y aprueba el diseño antes de imprimirlo.
Asumimos el coste del diseño y la impresión dentro del programa.
Disponemos de un amplio stock de números y podemos intentar localizar un número especial.
La entidad solo liquida al finalizar la campaña la lotería correspondiente a las participaciones distribuidas.
Las participaciones no distribuidas pueden devolverse dentro del plazo acordado.
El servicio está disponible para entidades de toda España.
La distribución corresponde a la propia entidad y el programa no incluye venta online de participaciones.
Esta opción puede resultar especialmente adecuada para organizaciones con una comunidad activa de socios, familias, clientes, colaboradores o simpatizantes.
Conoce el Programa de Captación de Fondos para Entidades
Muchas entidades disponen de conocimientos, instalaciones o profesionales que pueden utilizar para organizar actividades de pago.
Algunos ejemplos son:
Cursos de idiomas.
Talleres artísticos.
Clases deportivas.
Formaciones.
Campus de vacaciones.
Charlas.
Visitas guiadas.
Actividades extraescolares.
Asesoramiento especializado.
Alquiler o cesión puntual de instalaciones.
Una asociación cultural puede organizar un taller de fotografía para 20 personas con una inscripción de 30 euros. Los ingresos brutos serían 600 euros, de los que habría que descontar al formador, el material, el seguro y el espacio.
Esta vía resulta especialmente interesante porque no depende únicamente de pedir aportaciones: la persona participante recibe una actividad o servicio a cambio.
La entidad debe comprobar que la actividad está incluida en sus fines estatutarios y consultar las obligaciones fiscales, laborales, de seguros y facturación que puedan ser aplicables.
Los comercios y empresas del entorno pueden colaborar destinando una parte de determinadas ventas a la entidad.
Por ejemplo:
Una panadería dona 50 céntimos por cada producto solidario vendido.
Un restaurante organiza un menú benéfico.
Un comercio aporta un porcentaje de las ventas de un día.
Una empresa realiza una aportación por cada nuevo cliente.
Una tienda ofrece a sus clientes la posibilidad de redondear el importe de la compra.
Una entidad organiza una campaña conjunta con varios establecimientos del barrio.
Este tipo de colaboración puede beneficiar a las dos partes: la entidad obtiene recursos y el comercio refuerza su relación con la comunidad.
Para que funcione, deben acordarse por escrito:
La duración de la campaña.
El producto o venta incluida.
La cantidad o porcentaje destinado a la entidad.
La forma de comprobar los resultados.
La fecha y modalidad de entrega.
El uso de los logos y la comunicación pública.
La campaña debe ser sencilla y transparente. Expresiones como «un euro de cada menú se destinará al proyecto» son más fáciles de entender que fórmulas complejas.
Además de las diez alternativas anteriores, algunas entidades obtienen ingresos mediante:
Cesión o alquiler puntual de espacios.
Donaciones en especie.
Legados solidarios.
Programas de voluntariado corporativo.
Venta de publicidad en revistas, programas o equipaciones.
Campañas de captación de nuevos socios.
Rifas o sorteos ocasionales.
Las rifas requieren especial prudencia. Dependiendo de su ámbito territorial, características y forma de comercialización, pueden estar sometidas a autorización, tributación y normativa estatal o autonómica. Antes de organizarlas debe consultarse la regulación aplicable y, cuando sea necesario, solicitar la correspondiente autorización.
La mejor estrategia no suele consistir en escoger una única fuente de ingresos.
Una entidad puede combinar, por ejemplo:
Cuotas para sus gastos ordinarios.
Una subvención para un proyecto concreto.
Patrocinios para un evento.
Participaciones de Navidad para financiar la temporada.
Microdonaciones para generar ingresos recurrentes.
Antes de decidir, conviene responder a cinco preguntas:
¿Cuánto dinero necesitamos obtener?
¿Para qué proyecto o gasto concreto?
¿Cuántas personas pueden ayudarnos?
¿Cuánto tiempo podemos dedicar a la campaña?
¿Qué costes y obligaciones tendrá la actividad?
También es importante calcular siempre los ingresos netos. Una actividad puede recaudar mucho dinero, pero ser poco rentable si exige una inversión elevada, muchas horas de trabajo o una gestión compleja.
Independientemente de la fórmula elegida, las personas colaboran con mayor facilidad cuando saben:
Quién organiza la campaña.
Qué cantidad se quiere conseguir.
A qué se destinarán los fondos.
Qué resultados se han obtenido.
Cómo pueden participar.
Publicar un pequeño resumen al terminar la campaña ayuda a reforzar la confianza y facilita que socios, colaboradores y empresas vuelvan a apoyar futuros proyectos.
Cada entidad tiene una comunidad y unas capacidades diferentes. La clave está en escoger fórmulas realistas, planificarlas correctamente y explicar con claridad el destino de los recursos obtenidos.
Este contenido tiene carácter informativo. Las obligaciones administrativas, fiscales, laborales, de protección de datos, juego, consumo o autorización pueden variar según el tipo de entidad, actividad y territorio. Antes de poner en marcha una iniciativa, conviene consultar la normativa aplicable y solicitar asesoramiento profesional cuando sea necesario.